De pie en los exuberantes jardines de Coricancha, el antiguo Templo del Sol, puedes sentir el calor del sol de la mañana acariciando tu piel. El aire es fresco con un toque de tierra de las plantas circundantes. Escuchas el zumbido distante del tráfico y la suave charla de los locales mientras comienzan su día. El dulce aroma de pan recién horneado proviene de una panadería cercana, invitándote a quedarte un momento más.
Al partir hacia la Catedral de Cusco, pasearás por la Avenida El Sol, donde el terreno comienza a inclinarse suavemente hacia abajo. Los sonidos cambian de la tranquilidad de los jardines a la animada charla de los vendedores y el ocasional claxon de los coches. Pasarás por el bullicioso barrio de San Blas, con sus calles empinadas y estrechas que revelan coloridos edificios coloniales. La luz también cambia, a medida que el sol asciende, proyectando sombras juguetonas sobre las calles adoquinadas del casco antiguo.
Presta atención a los adoquines irregulares mientras navegas por las calles. Pueden ser complicados, especialmente si no llevas calzado adecuado. Podrías encontrarte con vendedores ambulantes ansiosos por venderte recuerdos o bocadillos, así que ten cuidado con tus pertenencias - los carteristas suelen apuntar a los turistas en áreas concurridas. Es mejor visitar temprano en el día para evitar las multitudes y asegurarte de poder apreciar la arquitectura sin sentirte apresurado.
Usa zapatos cómodos para esta caminata corta pero ligeramente inclinada, y no olvides llevar agua, especialmente si visitas durante los meses más cálidos. Un sombrero o protector solar es recomendable ya que el sol puede ser fuerte. Si caminas en la temporada de lluvias, una chaqueta ligera será útil, ya que las lluvias pueden ser impredecibles.
A medida que te acercas a la grandiosa fachada de la Catedral de Cusco, el mejor momento llega justo cuando el sol comienza a ponerse, proyectando un cálido resplandor sobre la piedra. El aire se enfría ligeramente, y puedes escuchar el suave murmullo de las personas reuniéndose para las oraciones de la tarde. El aroma del incienso flota en el aire, mezclándose con el tenue olor de la comida callejera a la parrilla cercana. Este momento, con la catedral bañada en luz dorada, se siente como una conclusión perfecta a tu caminata.


