Mientras estoy afuera del Museo del Aire Lyon, el aire está impregnado con el olor a pintura fresca y combustible de aviación. El sol proyecta un cálido resplandor sobre los elegantes aviones estacionados cerca, y el sonido de los niños riendo se filtra a través de los árboles cercanos. Se puede escuchar el suave zumbido de los coches que pasan, y el ocasional canto de los pájaros añade un fondo animado. Es un día perfecto para iniciar un paseo hacia la Iglesia Anglicana de San Jaime.
Caminarás por North Bristol Street, donde el terreno comienza a cambiar de los amplios terrenos del museo a un ambiente más urbano. Los edificios se acercan a medida que te acercas a West 17th Street, con sus colores desvaídos y fachadas desgastadas que cuentan historias del pasado. Los sonidos de la vida urbana te rodean: bocinas de coches, gente charlando y el distante rasgueo de un músico callejero. A medida que te acercas a la iglesia, el paisaje se abre de nuevo, revelando parches de verde y coloridas tiendas. El aire aquí lleva el aroma de la comida callejera, una mezcla de carnes a la parrilla y especias que flotan por las calles.
Ten cuidado al navegar por los empedrados irregulares de 17th Street; pueden ser bastante resbaladizos si no tienes cuidado. El tráfico puede congestionarse, especialmente durante las horas pico, así que mantente alerta a los coches que pasan a toda velocidad. Si no hablas español con fluidez, podrías encontrar algunas barreras lingüísticas al pedir direcciones o interactuar con los locales. Mantén un ojo en tus pertenencias, especialmente en áreas más concurridas, ya que los carteristas pueden ser una preocupación.
Usa zapatos cómodos, ya que el terreno irregular puede ser complicado. Lleva una botella de agua para mantenerte hidratado, especialmente si caminas durante el calor del día. Dependiendo de la temporada, una chaqueta ligera o un paraguas pueden ser útiles, ya que Cartagena puede ser impredecible con su clima. Las primeras horas de la mañana o el final de la tarde son momentos ideales para caminar, ya que el sol no es demasiado fuerte.
El mejor momento de este paseo es cuando finalmente ves la Iglesia Anglicana de San Jaime justo cuando comienza la hora dorada. La luz del sol se filtra a través de los árboles, proyectando largas sombras e iluminando la fachada blanca de la iglesia. Puedes escuchar el sonido distante de las olas rompiendo, y el aire está lleno del sabor salado del océano, un final perfecto para tu paseo.


