De pie en Tell Derzenoun, te recibe el aroma de la tierra mezclado con el tenue olor de las hierbas silvestres. El sol proyecta un cálido resplandor sobre las antiguas ruinas, y los sonidos lejanos de los pájaros llenan el aire. Puedes sentir la suave brisa que susurra entre los olivos. Al tomarte un momento para respirar todo esto, la quietud te invita a comenzar tu viaje hacia la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.
Al salir del sitio, seguirás un camino de tierra que gradualmente te llevará a la carretera principal, Boulevard de l’Indépendance. El terreno cambia de la ruggedness de las ruinas a un entorno más urbano, con los sonidos de coches pasando y el murmullo de los cafés cercanos volviéndose más fuertes. A medida que continúas, la carretera se estrecha y te encontrarás en Rue de la Paix, donde coloridos puestos de mercado bordean las calles. Los aromas vibrantes de especias y productos frescos flotan en el aire, mezclándose con el olor de carnes a la parrilla de los vendedores ambulantes, creando un telón de fondo atractivo para tu caminata.
Mantén un ojo en los adoquines irregulares a lo largo de Rue de la Paix; pueden ser complicados, especialmente si no estás prestando atención. El tráfico puede ser intenso a veces, así que ten cuidado al cruzar las calles. Los vendedores pueden intentar entablar conversación o venderte productos, lo que puede ser un poco abrumador si no estás familiarizado con las costumbres locales. Asegúrate de mantener tus pertenencias seguras, ya que los carteristas pueden ser una preocupación en áreas concurridas.
Usa zapatos cómodos para caminar, ya que el terreno puede ser irregular y querrás estar preparado para la ocasional inclinación pronunciada. Lleva una botella de agua, especialmente si caminas durante las horas más cálidas del día. Dependiendo de la temporada, considera un sombrero o una chaqueta ligera; el sol puede ser intenso en verano, mientras que las noches de invierno pueden ser sorprendentemente frescas.
El mejor momento de esta caminata ocurre al acercarte a la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario durante la hora dorada, justo cuando el sol comienza a caer por el horizonte. El suave resplandor proyecta largas sombras sobre el patio, y la luz se refleja suavemente en la fachada de la iglesia, creando una atmósfera serena. Puedes escuchar el tenue sonido de oraciones susurradas en el interior, mezclándose con el susurro de las hojas mientras la brisa de la tarde se intensifica, envolviéndote en una sensación de tranquilidad.

